Carta desde lo invisible

  • Nayeli Maillefert
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El trabajo invisible es la base de todo lo que se ve. Soy un alma silenciosa que medita y agradece para sanar, sembrando esperanza y respirando junto con los que están. Me comprometo con la magia del corazón, transformando el dolor en sabiduría y el miedo en compasión, entendiendo que las sombras son heridas y por eso las ilumino con suavidad . La paz es mi revolución interna, mantengo viva la chispa del mundo con acciones esenciales: respirar, escuchar, guiar, compartir, cuidar. Lo invisible construye lo eterno: rituales, oraciones, risas, lágrimas. Aunque no tenga ejércitos ni micrófonos, mi palabra y fe son mi ofrenda. Esta es la verdadera revolución: la que revela, inspira e invita.

una revolución del corazón

Hay algo que quiero decir, aunque no se vea... Aunque no salga en las noticias. Aunque no grite.

Yo estoy aquí, tejiendo.
Desde lo invisible.
Desde lo pequeño.
Desde lo sagrado.

Podría parecer que no hago gran cosa: me siento en silencio cada mañana, preparo una vela, hago mi meditación, ofrezco un alimento con ternura, o sostengo a alguien con una escucha sin juicio.

Y sin embargo…

Inhalo... mi corazón es un portal
Exhalo... su luz se extiende
Inhalo portal
Exhalo luz

Esto es revolución. Silenciosa, sí. Pero no por eso menos poderosa.

No destruyo.
No impongo.
No reacciono.
Elijo encender.
Elijo cuidar.
Elijo recordar.

La espiritualidad no es una evasión. Es una forma de volver con más presencia, con más humildad, con más fuerza verdadera.

Inhalo... en silencio sostengo al mundo
Exhalo... construyendo lo eterno
Inhalo silencio
Exhalo lo eterno

Trabajo con una materia prima que no se mide: la respiración, la palabra, el símbolo, el encuentro.

Soy parte de una red que no se ve, pero que sostiene al mundo desde adentro. Somos muchas personas, cada quien en su rincón, haciendo el trabajo del alma. Nos reconocemos sin hablarnos. Nos sentimos aunque no nos hayamos visto nunca.

Llamo a esto: la revolución de lo invisible. Una rebelión amorosa, una alquimia del corazón.

Inhalo... aquí estoy
Exhalo... ternura
Inhalo lo sutil
Exhalo lo real

No necesito ejércitos. Tengo presencia. No necesito tronos. Tengo el suelo que me sostiene. No es necesario gritar. Tengo la vibración que susurra profundo, y simplemente elijo la luz, no como evasión, sino como un acto de coraje: ese valor que nace del corazón, ese fuego manso que arde sin quemar. Y si alguna vez dudo —porque sí, dudo— me recuerdo esto:

Yo estoy aquí,
Y eso basta.
Porque lo invisible construye lo eterno.
Y el corazón despierto ya está cambiando el mundo.

Con amor, con cuerpo,
con alma,
Nayeli

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